Biocombustibles (Temas Selectos, en construcción)

Ante el muy anunciado efecto de invernadero en la atmósfera cercana, que empieza a presentar evidencias de un cambio climático antropogénico, provocado por el uso desmedido e indiscriminado de combustibles provenientes de formas de carbono fósil, que además de contaminar atmósfera y agua, no son renovables, se están dando muchos avances en la utilización de combustibles basados en carbono de origen biológico, que reduce la contaminación y que además son renovables.

El uso de combustible biodiésel reduce las emisiones contaminantes de los motores convencionales de diésel, de los que depende tanto el sostenimiento y el avance de civilización humana, en un 99% menos de óxido de azufre (SO2), 30% menos de hidrocarburos inquemados y 25% menos de monóxido de carbono (CO), y no afecta el rendimiento en el funcionamiento de dichos motores.

Esto se desprende se los resultados preliminares del estudio experimental que se están realizando en vehículos de transporte público basados en motores que utilizan biodiésel y que aseguran que la utilización de este combustible, de origen vegetal, permite reducir asimismo 80% de las emisiones de bióxido de carbono (CO2), que es el gas principal causante del efecto de invernadero.

Aunque no se ha establecido aún el uso de los biocombustibles (biodiésel y bioetanol), se han dado importantes avances en la obtención del biodiésel a partir de aceite de colza (variedad de col) y que se espera obtener también a partir de los aceites de soya y de girasol. El bioetanol se obtiene tradicionalmente ya a partir de los jugos de la caña de azúcar. También se puede obtener biometanol a partir de la fermentación de excrecencias de ganadería, que luego se polimeriza y comprime para la obtención de gas butano-propano, que es el mismo gas artificial proveniente del petróleo, pero que es menos contaminante y además proviene de una fuente de carbono totalmente renovable.

La magnitud del uso de motores y turbinas basado en la explosión interna de combustibles basados en derivados del carbono fósil, señala que la alternativa economista y ecologista del uso de biocombustibles, es apenas un mínimo aplicable, pero se considera un buen principio para proyección futura, y se está extendiendo considerablemente, sobre todo en hogares ecologistas experimentales.

La Universidad de Purdue (EE.UU...) obtuvo una cepa de levadura genéticamente modificada capaz de producir bioetanol a partir de residuos celulósicos que habitualmente se desechan o se destinan a la alimentación animal. La levadura OGM produce un 40% más de bioetanol a partir de azúcares derivados de residuos, como cañas de maíz y paja de trigo, que las levaduras comunes.

Los residuos agrícolas están compuestos principalmente por celulosa y hemicelulosa. A diferencia de las fuentes tradicionales que se usan para la obtención de etanol, como los granos de maíz y el jugo de la caña de azúcar, los desechos agrícolas contienen dos azúcares principales, la glucosa y la xilosa. Este último, que constituye el 30% de los desechos celulósicos, no puede ser fermentado por las levaduras comunes.

Los científicos de Purdue modificaron genéticamente las levaduras introduciendo tres genes adicionales que permiten convertir la glucosa y también la xilosa, en etanol. La empresa Logen, Inc. obtuvo la licencia no exclusiva para emplear las levaduras desarrolladas por la Universidad de Purdue. Su planta piloto de Ottawa (Canadá), es la primera en el mundo capaz de producir bioetanol a partir de desechos, y gracias a estas levaduras, ahora está obteniendo el combustible a partir de paja de trigo. La posibilidad de obtener bioetanol a partir de desechos agrícolas significa un avance enorme en la industria de los biocombustibles, ya que lo transforma en un proceso más rentable, al abaratar considerablemente los costos de la materia prima.

Ocurre que los combustibles derivados del petróleo provienen de yacimientos subterráneos que demoraron millones de años en formarse y acumularse; y en un breve lapso de la historia el hombre está consumiendo. En consecuencia, el uso del petróleo como fuente de energía parece ser una estrategia de no muy larga duración, lo cual queda evidenciado, en parte, por los vaivenes del mercado del crudo. Sumado a ello, la historia del hombre muestra que la utilización sistemática y sostenida de combustibles fósiles ha llevado al aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, con la generación del conocido "efecto invernadero", y el consecuente calentamiento global. En resumen, podemos afirmar que el petróleo en el mediano plazo se terminará —aunque seguirá siendo la principal fuente de energía en los próximos 30 años— y su utilización concentrada en un breve lapso de la historia de la humanidad causó y causará efectos perjudiciales para el ambiente.

Por otro lado, en el contexto de la actual sociedad global se exige cada vez con mayor fuerza que cualquier actividad económica cumpla con el paradigma de las 4E, en alusión a los vocablos en inglés economy, ethics, environment and energy (economía, ética, ambiente, y energía). En otras palabras, cualquier actividad económica debiera ser rentable, socialmente aceptada, con el menor impacto ambiental y energéticamente eficiente. El uso de combustibles fósiles no resiste los dos últimos puntos; tornando no sustentable económicamente el negocio en el largo plazo.

Queda en claro que la obtención de combustibles a partir de fuentes renovables pasa a ser una prioridad para el desarrollo futuro del hombre, y en consecuencia, de su actividad económica. En este sentido, los biocombustibles aparecen como una gran oportunidad de negocio que se aproxima mucho más al paradigma de las "4E". Vayamos por parte.

Las plantas realizan para crecer y generar sus tejido un proceso llamado fotosíntesis, que consiste en formar moléculas orgánicas a partir de componentes inorgánicos (agua y nutrientes provenientes del suelo y dióxido de carbono del aire) en presencia de luz solar. Las plantas, en consecuencia almacenan energía proveniente del sol en los enlaces químicos de sus moléculas; siendo los granos de los cultivos reservorios importantes de energía. Además de alimentarse, el hombre puede utilizar la energía almacenada en los granos para generar combustibles renovables (biodiésel y etanol, por ejemplo).

En última instancia la energía que estos combustibles contiene provino del sol y fue capturada por el proceso de fotosíntesis de un cultivo agrícola, que además ayudo a disminuir la concentración de dióxido de carbono del aire. Si bien es cierto que durante la combustión de biocombustibles parte del dióxido de carbono se liberará al ambiente, queda neutralizado con lo capturado por fotosíntesis y su nivel es inferior al liberado por un combustible fósil dejando un balance global positivo.

La otra cuestión es destacar la gran oportunidad que se abre al futuro, apoyado en las fortalezas de su agroindustria. Hoy tenemos una de las producciones agrícolas más eficientes del mundo, una industria aceitera y procesadora muy competitiva y un sector agroindustrial orientado a la exportación, que sabe competir en el mercado global.

Específicamente, hoy estamos en condiciones técnicas tanto de producir biodiésel a partir de soja y girasol, como bioetanol a partir de maíz y sorgo. En este último caso en particular, el desarrollo de bioetanol podría generar un estímulo extra para la siembra de estas gramínea, cultivos clave para incorporar en las rotaciones agrícolas del campo e incrementar la productividad de nuestros suelos a través del aumento de la materia orgánica.

Se abre también la posibilidad de nuevos negocios regionales que actualmente no consideran al maíz o al sorgo en sus esquemas productivos, esto también refuerza la idea de sustentabilidad ambiental. Tener presente que actualmente el flete de la cosecha diluye la rentabilidad de estos cultivos en la medida que nos alejamos de los puertos. Una nueva alternativa de procesamiento local de estos granos —como puede ser una planta de bioetanol— , haría rentable el cultivo para el productor agropecuario, estimulando a su siembra en la zona. Además, se generarían nuevos emprendimientos de negocios. En síntesis, el marco jurídico que se promueva debe ser abarcativo y no discriminatorio, dando las mismas oportunidades a todos los biocombustibles.

El tema de biocombustibles es interesante, actualmente en México se está empezando la era de los biocombustibles renovables tal es el caso del Biodiésel. Pero que es el Biodiésel ??? El Biodiésel es un éster (similar al vinagre) que puede ser obtenido de diferentes tipos de aceites o grasas animales o vegetales, como soja, colza, palmera.... Mediante un proceso denominado transesterificación, los aceites derivados orgánicamente se combinan con el alcohol (etanol o metanol) y son químicamente alterados para formar ésteres grasos, como etil o metilester. Estos ésteres grasos, pueden mezclarse o no con diesel petrolífero. Al porcentaje de biodiésel puro que se encuentra en el combustible, se le denomina porcentaje de biomasicidad o, simplemente, bioesteraje. Así, el Biodiesel B30 tiene un 30 % de bioesteraje, es decir, un 30 % de ésteres grasos y un 70 % de diesel petrolífero. Este es el tipo de diesel que han de consumir los coches que tengan los manguitos de caucho natural. El Biodiésel B100 tiene un bioesteraje del 100 %, es decir, sólo contiene ésteres grasos ( no contiene diesel petrolífero ). El biodiésel es todo aquel combustible líquido obtenido a partir de productos agrícolas · generación de energía mediante el aprovechamiento de productos naturales o de residuos (biomasa) La generación de energía mediante el aprovechamiento de productos naturales o de residuos (biomasa) es una de las industrias del futuro. De momento, es el sector oleícola el que está en mejores condiciones de emplear esta posibilidad de generar energía limpia. Los desechos del sector oleícola son la principal fuente para fabricar biomasa. La generación de energía mediante el aprovechamiento de productos naturales o de residuos (biomasa) es una de las industrias del futuro. De momento, es el sector oleícola el que mejor puede aprovechar esta posibilidad de generar energía limpia. El biodiesel es todo aquel combustible líquido obtenido a partir de productos agrícolas, productos con gran contenido en aceite, que son utilizados como sustitutos del gasóleo. Con las actuales tecnologías, para la producción de 1.005 kilos de biodiésel, son necesarios 110 kilos de metanol, 15 de catalizador y mil de aceite, además de 4,29 metros cúbicos de agua. Este procedimiento permite además la obtención de cien kilos de glicerina como subproducto. Estos datos indican que el balance energético de este procedimiento es positivo. Ésta es una fuente de energía renovable y limpia que además contribuye a la conservación del medio ambiente gracias al reciclado de productos de desecho como los que origina la industria oleícola.

Hoy en México, el uso de biocombustibles es mínimo, tal es el caso del biogás que es un biocombustible que se puede generar de los desechos orgánicos de nuestra misma casa como lo son desechos de comida entre otros. En USA en California hay una megaempresa que genera biogás a partir de las aguas residuales domésticas, ellos hacen que en lugar de contaminar sus ríos y mares, esas aguas negras la convierten en biogás y por ende en energía eléctrica y además generan abono para las tierras de cultivo o jardines. Tal es el caso de Monterrey, ellos generan energía eléctrica a partir del biogás que recolectan de los desechos orgánicos de la población que van a dar a un basurero donde entierran la materia orgánica y tienen respiraderos para tomar el metano producido por la descomposición de la materia orgánica este es  trasladado a su empresa mediante ductos hacia unos generadores a base de gas para producir energía eléctrica que abastece a la comunidad. Del Biodiésel en México, se conoce muy poco. Poco a poco se hace mas biodiésel en México y así tendremos una alternativa ecológica renovable para mejorar nuestro entorno y dejarles a nuestras futuras generaciones un medio ambiente más saludable.
 

Las reservas de combustibles fósiles son limitadas, y por ende muchos países buscan intensamente alternativas. Una de ellas, el biodiésel, que reemplaza al gas oil, puede obtenerse a partir de aceites de cultivos tradicionales  -como la soja, el girasol y el maní-. También puede obtenerse de aceites vegetales usados. Se trata de un proceso sencillo, que no requiere la utilización de maquinaria o instalaciones complejas y costosas. Una de las ventajas del biodiésel es que es 100% biodegradable y su combustión origina una cantidad sensiblemente menor de gases contaminantes y hollín. Tampoco es necesario realizar modificaciones a los motores diesel. El Instituto de Ingeniería Rural del INTA Castelar estudia la performance del diesel vegetal puro o en mezclas con el gas oil en tractores. Estos estudios muestran que con este combustible vegetal los motores sólo reducen su potencia y par motor en un 3 ó 4%, y que funcionan mejor, con menos desgaste y menos ruido. Además, generan menos depósitos de carbón y la vida útil del motor se duplica por la elevada lubricidad del biodiésel. Otros países ya han incluido al nuevo combustible en su planificación. Las metas de la Comunidad Europea para 2005 son de 1.200.000 toneladas -el 2% de todo el diesel vendido- y la proyección para 2010 es de 18 millones de toneladas equivalentes de petróleo.

Investigadores del Servicio de Investigaciones Agrícolas (ARS) de los Estados Unidos desarrollaron un nuevo método para simplificar la producción de biodiésel. En Estados Unidos, el biodiésel se produce principalmente a partir de aceite de soja y hasta ahora resulta caro como para ser competitivo frente a los derivados del petróleo. El método nuevo se basa también en el uso del aceite de soja como material de partida, pero elimina el uso de hexano. El hexano es un líquido incoloro e inflamable que deriva del petróleo y que sirve para extraer los triglicéridos de los materiales vegetales antes de la producción de biodiésel. En cambio, en este nuevo método, los granos de soja se incuban con metanol e hidróxido de sodio, en lugar de usar hexano. El ARS patentó este proceso, el cual se podrá aplicar también a la producción de biodiésel a partir de los lípidos residuales que quedan del proceso de conversión de maíz en etanol.

La manera como las termitas procesan su alimento podría mostrarles a los científicos interesantes alternativas para producir energía sin polución. En la conferencia “Física 2005”, el Dr. Steven Chu llamó a los científicos a concentrar su atención en el desarrollo de nuevos combustibles amigables con el ambiente. Chu, quien ganó el Premio Nobel de Física en 1997, empezó estudiando la digestión de las termitas. El sistema digestivo de estos insectos es capaz de usar a la celulosa, principal componente de las plantas, y convertirla en etanol, que puede usarse como combustible. Estados Unidos actualmente subsidia a los agricultores que siembran maíz para la producción de bioetanol, porque el proceso aún no es rentable, ya que emplea un cultivo destinado a la alimentación, en lugar de desechos agrícolas o forestales. El principal componente de estos desechos es la celulosa, por eso la clave es encontrar la manera de convertir celulosa en etanol. Aquí es donde aparecen las termitas. “Más de mil millones de años de evolución han logrado un sistema muy eficiente de conversión de celulosa en etanol, mucho mejor que cualquier fábrica que pudiera diseñar el hombre”. señaló Chu. El grupo está estudiando a las enzimas presentes en el sistema digestivo de las termitas para poder aplicarlas en la producción de etanol a partir de biomasa. Argentina.

El diesel para los automóviles podría provenir en el futuro de las plantas, en lugar de los pozos de petróleo, aseguraron los científicos que lograron convertir ciertos compuestos de las plantas en hidrocarburos útiles. La manera más primitiva para aprovechar la energía de las plantas fue simplemente quemarlas, y convertir el calor en electricidad. Aunque puede ser útil para las fábricas, no lo es para los automóviles. Los automóviles a electricidad tienen que ser recargados frecuentemente, lo que los hace inadecuados para viajes largos. Una idea mejor es convertir el material vegetal en un combustible que puedan usar los automóviles directamente. Esto fue ya hecho con los ácidos grasos de los aceites vegetales, los que se producen a partir de una pequeña porción de las plantas. Pero ahora los científicos encontraron la manera de crear combustible a partir de los carbohidratos, que constituyen hasta el 75% del peso seco de las plantas. “El resultado es el uso mucho más eficiente del material vegetal”, señaló James Dumesic, químico de la Universidad de Wisconsin, Madison. “Los hidrocarburos derivados de las plantas son similares a los del diesel convencional”, explicó Jens Rostrup-Nielsen de la compañía química Haldor Topsoe, de Dinamarca. Los carbohidratos han resultado ser una fuente cara para la obtención de biocombustible. Los azúcares simples, por ejemplo, pueden transformarse en etanol por acción de las levaduras y agregarse a la gasolina. Pero el proceso es caro (a partir de caña de azúcar o grano de maíz) e ineficiente. El grupo de Dumesic intentó en cambio convertir directamente los carbohidratos en hidrocarburos de cadena larga para diesel. Como el aceite u el agua no se mezclan, los hidrocarburos flotan en la superficie de la mezcla de reacción, desde donde es fácil separarlos. Primero usaron un catalizador de platino para que los carbohidratos con 5 o 6 átomos de carbono reaccionaran con el gas hidrógeno. Luego un catalizador de magnesio une a estas moléculas entre sí para crear cadenas largas carbonadas, que son las requeridas para el combustible diesel. Agregando más hidrógeno presurizado y eliminando los átomos de oxígeno remanentes con un catalizador de platino, se llega al combustible final. El próximo desafío es descubrir cómo extraer del material vegetal todos los carbohidratos importantes.

Argentina realizó la primera exportación de biodiésel

Es un contrato con Alemania, de volumen aún modesto, logrado por una pyme.

Una pequeña empresa local firmó un contrato para realizar la primera exportación de biodiésel a Europa. El volumen será modesto: a partir de abril o mayo se embarcarán hacia Alemania 1 millón de litros por mes de ese combustible renovable, producido a partir de la soja. Pero el hecho resulta significativo porque marca el debut de la Argentina en un mercado que —de la mano de la crisis energética global—, promete crecer fuerte en el corto plazo, y por eso ya está en la mira de las grandes compañías petroleras y aceiteras.

La firma que exportará por primera vez biodiésel argentino es Oilfox. Su presidente, Jorge Kaloustian, fue también pionero en la producción de este combustible vegetal —sustituto del gasoil— cuando en 1997 recurrió a la Secretaría de Energía para inscribir una planta productora en Chabas, Santa Fe. En ese momento no pudo cumplir con el trámite, pues el Estado ni siquiera tenía regulaciones específicas.

Casi una década después, Kaloustian acaba de firmar el primer contrato de exportación de biodiésel argentino. Según relató a Clarín, en julio pasado una gran distribuidora europea le pidió 10.000 toneladas mensuales del combustible (unos 10 millones de litros) para una naviera de Alemania. "Les tuvimos que decir que no estábamos en condiciones, aunque no porque no haya soja suficiente, sino porque la Argentina todavía no tiene la logística necesaria", relató.

En definitiva, el primer contrato de exportación de biodiésel argentino será por una décima parte de lo que los alemanes buscaban. Olifox prometió un mínimo de 12.000 toneladas anuales, aunque con la posibilidades de cuadruplicar los envíos si logra aumentar rápidamente la producción. Por litro, se obtendrían cerca de 0,60 dólares, un valor que dejará una buena ganancia a la empresa, admitió Kaloustian. OilFox actualmente produce biodiésel en San Luis, pero reabrirá además su vieja planta en Chabas. A la par, convocó a otros pequeños productores, para reunir la oferta necesaria que permita atender una demanda que promete crecer en el corto plazo.

Claudio Molina, de la Asociación Argentina de Biocombustibles, explicó que a partir de este año la Unión Europea obliga al corte obligatorio de combustibles fósiles con este tipo de combustibles renovables. Este año, cada litro de gasoil deberá contener 2% de biodiésel, y ese porcentaje que crecerá hasta 5,75% en 2010. Y aunque los europeos se pusieron a producir biodiésel en base a colza, su déficit será muy elevado. "Esto genera un mercado que como mínimo debería llegar en 2010 a 15 millones de toneladas de biodiésel", calculó Molina.

Esta perspectiva es la que explica que tanto las petroleras, como Repsol-YPF, como las grandes aceiteras hayan puesto un ojo en el biodiésel e investiguen su producción a gran escala.

Enzima para producción más eficiente de bioetanol

Las firmas Diversa Corporation y Valley Research recibieron la aprobación reglamentaria por parte del Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE.UU... (Food and Drug Administration –FDA) para la comercialización de una nueva enzima denominada Ultra-Thin ®. Este nuevo producto fue diseñado para mejorar significativamente la eficiencia y economía de la producción de etanol a partir de almidón de maíz y de otras fuentes. Esta enzima, diseñada por Diversa y comercializada por Valley Research, disminuye la viscosidad del flujo de almidón de maíz y opera a mayor temperatura y menor pH que otras enzimas disponibles hasta ahora, lo cual le ofrece a los productores de etanol ventajas en el costo y en el rendimiento. Ultra-Thin es una enzima alfa-amilasa de nueva generación diseñada para ofrecerles a los productores de bioetanol una mejor realización del proceso de liquefacción. Trabaja conjuntamente con otras enzimas para convertir más eficientemente el almidón presente en el maíz y otros cereales en azúcares que son luego procesadas a etanol u otros productos de valor agregado como los edulcorantes derivados de maíz. La enzima ha está siendo distribuida en la actualidad para aplicaciones de bioetanol y edulcorantes.

Los genes de las bacterias de las termitas podrían ser útiles para la producción de biocombustibles

Las termitas se alimentan de materiales que contienen celulosa, principalmente restos de madera. En realidad la digestión de este material la realizan las bacterias que viven en el tracto digestivo de las termitas, y que pasan a la descendencia, de generación en generación. Hay mucho interés en conocer cuáles son las enzimas bacterianas que se ocupan de esta función. En este sentido, los científicos del Instituto Genómico del Departamento de Energía de Argentina están interesados en encontrar estas enzimas para poder usarlas en el aprovechamiento de los deshechos agrícolas, como la chala del maíz, para la producción de etanol como biocombustible. Para eso, están estudiando el genoma de poblaciones bacterianas enteras, en lugar de individuos únicos, para abarcar la mayor cantidad de enzimas potencialmente útiles para los procesos industriales. Así, las secuencias estarían relacionadas con funciones particulares y no con determinadas especies bacterianas.

Las cáscaras de los cítricos podrían usarse para fabricar etanol

Debido a los constantes aumentos en los precios de la gasolina, hay siempre interés en desarrollar maneras más baratas para llenar el tanque del auto. Un grupo de investigadores del Laboratorio de Frutas Cítricas y Productos Subtropicales mantenido por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Winter Haven, Florida, está trabajando en un potencial e interesante sustituto: la cáscara de los cítricos. En 1992, Karel Grohmann comenzó a investigar la posibilidad de convertir la cáscara de las frutas cítricas en etanol. Las sobras de estas frutas son ricas en pectina, celulosa y polisacáridos hemicelulósicos, los que pueden ser hidrolizados a azúcares y luego fermentados a alcohol. La mayor parte de estos restos de cáscara seca—un total de 1,2 millones de toneladas en Florida, por año—se vende actualmente como alimento de poco valor para el ganado, a pesar de tener un costo de procesamiento relativamente alto. En 2004, Bill Widmer continuó el trabajo de Grohmann, junto a la compañía Renewable Spirits LLC de Delray Beach, Florida. Primero modificaron el proceso para reducir la cantidad de enzima requerida para convertir los carbohidratos de los desechos cítricos en azúcares y etanol. Ahora el proceso muestra un potencial económico para la producción de etanol en volúmenes grandes. Comenzando con el proceso de laboratorio desarrollado por Grohmann para la producción de un cuarto hasta un galón de etanol, el proceso fue luego modificado para producir cantidades de 10, 100 y 1,000 galones. Ahora se está construyendo una instalación piloto para producir 10,000 galones, y se cree que se podrían producir hasta 80 millones de galones de etanol por año, a partir de los residuos que se descartan en Florida.

Produciendo bioetanol a partir de deshechos agrícolas: un paso más cerca

 

La investigación que está realizando el grupo de Marko Kuyper, en la Universidad de Tecnología de Delft, podría ayudar a obtener bioetanol de una manera más barata. El trabajo se basa en la generación de microorganismos capaces de convertir los azúcares de los desechos agrícolas en alcohol. Actualmente la obtención de combustibles a partir de fuentes alternativas al petróleo es un foco de interés en todo el mundo. Una de las alternativas más interesantes es el bioetanol, que se produce usando cultivos agrícolas, como la caña de azúcar y el maíz, y levaduras. Esto es muy caro y no aprovecha a una gran cantidad de deshechos, como cañas, hojas, chalas y marlos. Lo ideal sería obtener alcohol a partir de estos deshechos, para abaratar los costos, y a la vez hacer un uso más eficiente y sustentable de la tierra cultivable, sin competir con la industria de alimentos. El problema es que los azúcares de estos restos agrícolas no son aprovechables por las levaduras. Por eso los investigadores de Delft modificaron genéticamente a las levaduras para que pudieran hacerlo. Introduciéndoles el gen de un hongo, consiguieron que las levaduras transformaran a la xilosa, un azúcar que está en los restos vegetales, en etanol. Esperan poder implementar esta estrategia en unos cinco años.

El "boom" de los combustibles verdes. Una nueva, el biobutanol

Queríamos hablar de otra cosa. Pero de nuevo los biocombustibles metieron la cola, con una serie de noticias que confirman que la era de la energía verde llegó para quedarse. Es lo mejor que le puede pasar al agro, y en consecuencia, al país: la aparición de un nuevo e imponente mercado para las materias primas agrícolas. No pasa un día sin que el tema de los biocombustibles se infiltre entre las grandes noticias agropecuarias. Esta semana fue abrumadora. Primera noticia: dos monstruos mundiales como DuPont (química y biotecnología) y BP (petróleo) anunciaron la creación de una nueva generación de biocombustibles, para incrementar la demanda global de combustibles renovables para el transporte. Ambas empresas trabajaron en conjunto desde el 2003 para desarrollar un avanzado biocombustible con propiedades que permitan sobrepasar las limitaciones de los actuales. Ya están listos para lanzar el primero de estos productos al mercado. Se trata del "biobutanol" —que se obtiene a partir del etanol—, cuyo lanzamiento será en el 2007 en el Reino Unido, como un biocomponente de la nafta. DuPont y BP trabajan con British Sugar, una subsidiara de la Associated British Foods, para convertir a la primera instalación para la fermentación del etanol, en una productora de biobutanol. El presidente del DuPont global, Charles O. Holliday, comentó: "la biología ayudará a reducir globalmente la dependencia mundial de los combustibles fósiles. El biobutanol es el inicio de nuevas soluciones para transformar las economías globales, a través de la mejora de los ingredientes renovables y procesos naturales, para entregar productos que contribuyan a mundo mejor, más sano y seguro". El biobutanol tiene baja presión de vapor y tolerancia a la contaminación del agua en mezclas con nafta. Esto permite ser usado en mezclas con mayor concentración que los biocombustibles existentes, sin la necesidad de modificar componentes de los motores. Mejora la economía del combustible hecho con mezclas de nafta-etanol por ser más eficiente y tiene otras ventajas como la menor presión de vapor respecto al etanol. Pero esto recién empieza. La producción inicial de biobutanol se basa en la tecnología existente, permitiendo una introducción temprana al mercado. En la segunda fase, se desarrollará un nuevo proceso biotecnológico usando una mayor conversión de tecnología que ya está en camino. La producción tiene la intención de utilizar cultivos de rápido crecimiento, como azúcar de caña, maíz, trigo, remolacha y, en un futuro, residuos de la agricultura como la paja y la planta del maíz. Dado que la producción de biobutanol es similar al etanol y usa insumos similares, la capacidad actual de etanol puede ser ajustada para producir biobutanol. No es el primer uso del etanol como precursor de otros combustibles o aditivos. La gente de RepsolYPF tiene la intención de utilizarlo para elaborar etil terciario butil eter (ETBE), un aditivo que sustituye al MTBE, que se obtiene a partir del metanol (derivado del gas metano). También circula por el mundo una patente argentina, obtenida por investigadores de la Universidad de Buenos Aires, para producir hidrógeno también utilizando al etanol como materia prima.

El biodiesel tiene un más allá

A partir del principal deshecho de la industria del biodiesel, el glicerol, proponen fabricar bioetanol o alcohol vegetal. Aunque Brasil nos primereó con un primer biodiesel "by Petrobrás", la Argentina se está llenando de plantas de elaboración de este combustible verde, de todo tipo y tamaño. Ahora, gracias a un puñado de investigadores argentinos, sobre este nuevo negocio se podría montar un segundo de escala apenas menor: la fabricación de bioetanol o alcohol vegetal, otro combustible verde, a partir del la enorme cantidad de glicerol producida como el principal desecho de la industria del biodiesel. Suena elegante, ¿o no?. Los autos nafteros del país, o parte de ellos, podrían moverse gracias al residuo generado para hacer andar cosechadoras, tractores, camiones, equipos electrógenos y autos diesel. Y lo que se necesita para esto es pasar a escala de demostración un proceso bien verificado en laboratorio. Como tercer negocio, con el mismo residuo industrial (glicerol) se puede fabricar un plástico biodegradable, el polihidroxibutirato, o PHB, con varios nichos posibles de mercado. Y como cuarto negocio, se le pueden dar ambos negocios, el del alcohol y el de los "bioplásticos", a otra industria totalmente ajena a la del biodiesel: la láctea. Esta podría usar su principal residuo, la lactosa del suero de leche, como materia prima para fabricar tanto alcohol como bioplásticos. Algunos de estos resultados vienen certificados por una de las revistas de mayor peso mundial en biotecnología aplicada (Applied and Environmental Microbiology), que publicó el desarrollo en su número de abril. Las entidades nacionales respaldantes son el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Las "nanomáquinas" capaces de transformar basura orgánica en plata son bacterias de la conocida especie Escherichia coli, pero cepas mutantes artificiales dentro de ese taxón. Estas cepas tienen una particularidad clave: son capaces de seguir "en plan A", respirando con muy escaso oxígeno, situación en que otras coliformes abandonan el metabolismo oxidativo, pasan a "plan B" y se ponen a fermentar. Cuando se compara a estas coliformes mutantes con el caballito de batalla actual de la industria del alcohol, las levaduras del género Saccharomyces, las "coli" tienen ventajas decisivas: se reproducen cada 20 minutos, en lugar de cada 40, soportan condiciones extremas, y como no necesitan casi aireación, refrigeración o agitación, gastan hasta 10 veces menos energía eléctrica y térmica al trabajar. Ambas cepas fueron desarrollos del grupo de investigación que presiden las doctoras Beatriz Méndez y Julia Pettinari. "Del abanico de posibilidades que abren estas bacterias, el tema más apurado para el país es el de fabricar alcohol a gran escala", comenta el doctor Roberto Marqués, de la Fundación Innova-T. Esta es una agencia de vinculación del CONICET que administra proyectos de investigación —entre ellos, el citado— y les busca salida productiva. Innova-T ha conseguido inversores estatales y privados a otros proyectos estratégicos en energía, todos de más largo plazo. Pero Marqués subraya que esto de transformar glicerol en alcohol es para hoy, y urgente. "El biodiesel ya está asegurado —dice este administrador de científicos—. Tiene ley de promoción, y el campo argentino, que —según el INTA— gasta anualmente la friolera de 1.800 millones de dólares en gasoil de origen petrolífero, sabe que el panorama se le va a complicar. La producción nacional de hidrocarburos viene cayendo desde 1998, y con el precio internacional del crudo por encima de 70 dólares, el productor de oleaginosas está obligado a volverse su propia estación de servicio". Lo que estaba fuera de programa era que, gracias a una bacteria mutante, el campo dedicado al biodiesel pudiera volverse también un surtidor alternativo para la flota automovilística naftera, hoy mucho mayor que la gasolera. Y esto podría suceder sin grandes inversiones adicionales, porque: Va a sobrar glicerol. Por ahora, lo compran las industrias cosmética, alimentaria y de fabricación de explosivos. Pero cuando la fabricación de biodiesel levante vuelo, la cantidad de glicerol desechado va a representar una amenaza ambiental para ríos, arroyos y otros cuerpos de agua. Al sacar del medio dicho residuo, los fabricantes de biodiesel, además de añadir un segundo combustible a sus ventas, podrían pagar menos costos de mitigación de impacto ecológico. Hacia 2008, cuando la Argentina se vuelva importadora neta de crudo, el dueño de cada automóvil deberá tragar saliva y empezar a pagar los combustibles líquidos a precios europeos, lo cual podría tener un impacto inflacionario y recesivo a la vez. Quizás el único modo legítimo de abaratar la gasolina será cortarla con bastante más que el 5% de alcohol previsto por ley para la futura alconafta criolla. Pero la Argentina no está preparada para fabricar grandes cantidades de alcohol barato, a diferencia de Brasil, que hace casi dos décadas viene preparando toda sus agroindustrias y su automotrices para este negocio. La alternativa sería abandonar el motor a bujías y sustituir los automóviles actuales por gasoleros movidos a biodiesel, pero es una triple problema: hay un alto costo para los usuarios, es previsible que falte biodiesel —lo que no consuma el campo se exportará—, y por último está el asunto del impacto de su combustión sobre la calidad del aire en las grandes ciudades argentinas. Con las bacterias desarrolladas por el equipo de Méndez y Pettinari, lo que para algunos usuarios podría ser apenas una molestia (adaptar motores nafteros a alconafta, con cambios mínimos), para el productor agrícola argentino —y para el fisco— puede volverse una oportunidad. Porque una cadena de valor agregado que arranca en el surco de soja y termina en dos surtidores de distintos combustibles es más larga, compleja y generadora de valor agregado que sacar petróleo del subsuelo y quemarlo tras una operación de refino. "Lo más interesante —dice Méndez— es que con estas coliformes mutantes, la patente (que está siendo gestionada por el CONICET), queda aquí. O, dado que el biodiesel va a ser una movida mundial, queda a disposición de millones de usuarios internacionales` previo paso por la caja, que también queda aquí". "Para la ecuación económica habitual de la energía en Argentina —sentencia Méndez—, esto es el mundo al revés".

Petrobras realiza prueba industrial para producción de H-Bio Diesel

La compañía Petrobras realiza en la Refinería “Presidente Getúlio Vargas” (Repar), en Araucária, estado de Paraná, la prueba industrial de la tecnología desarrollada en su Centro de Pesquisa y Desarrollo (Cenpes) para la producción de H-BIO, un nuevo tipo de diesel, producido a partir de una mezcla de aceite de soya y otros aceites vegetales con petróleo durante el proceso de refinación.

Un comunicado de prensa de la compañía informa que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente da Petrobras, José Sergio Gabrielli de Azevedo, y el director de Abastecimiento de la Compañía, Paulo Roberto Costa, participaron de la prueba de este proceso de refinación, inédito en el mundo.

El H-BIO Diesel, que fue desarrollado por el Cenpes en los últimos 18 meses, será utilizado a escala industrial en el curso de este año.

En el nuevo proceso se utilizará aceite vegetal (a partir de granos de soya, mamona y dende – estas dos últimas, oleaginosas típicas de Brasil, entre otros) como insumo para la obtención de aceite diesel por medio de la hidrogenación de una mezcla de aceite vegetal y aceite mineral, como carga de las refinerías.

Pruebas recientes realizadas en la refinería Gabriel Passos, localizada en la ciudad de Betim, estado de Minas Gerais, confirman la viabilidad técnica y comercial del proceso, cuyo registro patente ya fue solicitado al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial de Brasil.

El nuevo combustible posee diversas ventajas económicas, ambientales y sociales en relación con el diesel convencional. Su producción va a permitir a Brasil reducir las importaciones de diesel, en una primera fase, en cerca de 250 millones de litros por año.

El alcance social de la tecnología H-BIO Diesel radica principalmente en el aumento de la demanda de soya y otras oleaginosas, que incluso puede ser producido por pequeños agricultores, con generación de empleos y ganancias.

Los efectos positivos para el medio ambiente se evidencian tanto en el proceso industrial, que no genera residuos, como en la reducción de la emisión de azufre en la atmósfera, en la medida en que será un combustible con menor contenido de dicha sustancia contaminante.

Estudian y comparan al bioetanol de maíz con el biodiesel de soja

El primer análisis detallado de los ciclos completos del biodiesel de soja y del bioetanol de grano de maíz mostró que el biodiesel tiene mucho menos impacto sobre el ambiente y presenta un beneficio energético mucho mayor que el etanol producido a partir de maíz. Sin embargo, ninguno de los dos podría hoy satisfacer la demanda energética de Estados Unidos. El estudio, que se publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, toma en cuenta toda la energía usada para cultivar el maíz y la soja, y convertir estos cultivos en biocombustibles. También tuvieron en cuenta cuánto fertilizante y pesticidas se requieren en cada caso, y cuánto de los gases de invernadero, nitrógeno, fósforo y contaminantes (de agroquímicos) se liberan al ambiente. El trabajo mostró que tanto el bioetanol como el biodiesel producen más energía que la que se necesita para cultivar al maíz y a la soja, y convertirlos luego en combustibles. Este resultado difiere de otros que señalaban que estos biocombustibles requerían más energía que la que producían. Mientras el biodiesel de soja devuelve 93% más energía que la empleada para producirlo, el bioetanol de maíz ofrece sólo el 25% más de energía. Sin embargo, los investigadores muestran que ni el biodiesel ni el bioetanol podrían cubrir la demanda de fuentes de energía alternativas al petróleo. Aún destinando toda la producción de maíz y de soja a la producción de combustibles, sólo se cubrirían el 12% de la demanda de gasolina y el 6% de la demanda de diesel de Estados Unidos. Mientras tanto, la población mundial continúa creciendo y necesitando maíz y soja para comer. Los autores demostraron que también los impactos ambientales de ambos biocombustibles son diferentes. El biodiesel de soja produce 41% menos de emisiones de gases de invernadero que el diesel, mientras que el bioetanol produce el 12% menos de estas emisiones que la gasolina. La soja tiene además otra ventaja sobre el maíz, ya que requiere menos cantidad de fertilizantes de nitrógeno y pesticidas. Estos agroquímicos luego pueden contaminar las aguas y afectar la biodiversidad de los ecosistemas. "Hicimos este estudio para aprender sobre el bioetanol y el biodiesel," explicó David Tilman, profesor de ecología y autor del estudio. "La producción de biocombustibles para el transporte es una industria incipiente. El bioetanol de maíz y el biodiesel de soja son biocombustibles exitosos de primera generación. El próximo paso es usar cultivos que requieran pocos agroquímicos y energía y a su vez brinden una enorme cantidad de energía con el menor impacto ambiental posible. En este sentido las pasturas y los deshechos agrícolas y forestales tienen un gran potencial”. A pesar de esta observación, debe destacarse el gran valor del biodiesel y del bioetanol como aditivos, ya que sirven para oxigenar a los combustibles fósiles, lo que produce una combustión más limpia. El biodiesel, agregado al diesel, sirve además para proteger los motores.

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Estudian crear biodiesel con la grasa bovina

En la UTN de Villa María ya comenzaron con las pruebas y aseguran que es posible para reemplazar al gasoil. Será clave para utilizar en las maquinarias agrícolas. La grasa alcanza poco precio en el mercado y la demanda no es alta. Por eso la apuesta a la energía verde El auge del biodiesel depara cada vez más nuevos desafíos que años atrás hubieran sido insólitos. Pero la necesidad de contar con un combustible que reemplace al petróleo en los próximos años ha movilizado a los investigadores argentinos, que ahora estudian la forma de concebirlo a partir de la grasa de los bovinos. El proyecto ya está siendo estudiado por un equipo de especialistas de la Universidad Tecnológica Nacional de Villa María (UTN) que comenzaron una serie de ensayos para determinar el rendimiento y cualidades de la energía resultante. Si bien hasta ahora la grasa animal es utilizada para la preparación de alimentos, en el laboratorio del Centro de Investigaciones en Tecnologías Lactocárnicas (CITELAC) están convencidos que el bajo precio del producto, sumado a la poca demanda existente, serán clave para obtener un combustible de uso en motores, maquinarias agrícolas y vehículos personales. En diálogo con Universia, el líder del proyecto, Roger Illanes, confirmó el inicio de las pruebas y aseguró que en la universidad se trata "de desarrollar líneas de investigación que generen verdaderos aportes a la gente que produce riqueza en el país, como el agro, auxilíandolos con las tecnologías que se manejan". Cómo será este combustible Tal como se dio a conocer desde la universidad cordobesa, el estudio encontró que el biodiesel a partir de la grasa es de consistencia más sólida que el producido a partir del aceite, por lo que de ser utilizado necesitaría un sistema de calentamiento que lo mantenga líquido, o en zonas con altas temperaturas donde no llegue a cristalizarse. "A partir de los 15 grados comienza a formar sólidos que no permiten su eficaz comportamiento. Pero esto se soluciona agregando un 20% de gasoil o trabajando con sistemas de calentamiento. De esta forma mejora el comportamiento en frío y puede ser utilizado a temperaturas más bajas", comentó Illanes a este portal. "Puede utilizarse perfectamente para hacer funcionar motores diesel convencionales", aseguran en la UTN Es decir que pese a las limitaciones que podrían aparecer tras la utilización de esta materia prima, las pruebas de la universidad apuntan a generar las condiciones necesarias para que el producto final pueda alcanzar un nivel óptimo de utilización en todo el país ya que para el investigador "puede utilizarse perfectamente para hacer funcionar motores diesel convencionales". "Nuestra tarea pasa por colaborar con una fuente energética distinta. Por ejemplo, muchas máquinas que producen energía eléctrica funcionan a base de gasoil. Y si no hay, entonces habrá apagones y la gente no tendrá luz", reflexionó el especialista de la UTN. Para eso, desde las usinas universitarias los esfuerzos apuntan a encontrar no sólo fuentes alternativas de energía frente a la escasez de petróleo en el mundo, sino además productos que además "contribuyan a la disminución de la contaminación ambiental". En el CITELAC viene desarrollando diferentes investigaciones en la obtención de biodiesel. Una de ellas, en colaboración con la Federación Agraria Argentina y una empresa metalúrgica de Tancacha, posibilitó el diseño, construcción y funcionamiento de plantas utilizando como materia prima la colza. Posteriormente se trabajó con cooperativas villamarienses para obtener biodiesel a partir del aceite utilizado en frituras y ahora los trabajos incluyeron la posibilidad de obtenerlo a partir de la grasa vacuna teniendo en cuenta la intensa actividad frigorífica que existe en el interior cordobés. En la UTN son optimistas en cuanto a conseguir interesar a empresarios para lograr que la investigación se transforme en un emprendimiento industrial que posibilite no sólo generar combustible más económico (no está alcanzado por ningún tributo, por ejemplo) sino dar respuesta a necesidades del sector comercial y fabril. Lo que viene en bioenergía: # Según la ley 26.093, sancionada este año, a partir de 2010 todos los combustibles deberán incluir un 5% de componentes derivados de sustitutos vegetales. # El diesel es el combustible con mayor consumo. El mercado local utiliza más de 12 millones de metros cúbicos anuales de gasoil y tan sólo 3,6 de nafta. # El biodiesel sustituye al gasoil mediante una reacción química entre un aceite vegetal o grasa animal y un alcohol. Para cubrir un 5 % del mercado interno de gasoil se requerirán aproximadamente 632.000 toneladas de biodiesel. # Actualmente, con menos del 9% de la producción de aceite nacional, se podría abastecer el 5 % del mercado interno de diesel, para cumplir con la demanda que surgirá a partir del corte obligatorio. # Entre las otras variantes se encuentra el bioetanol, que sustituye a la nafta mediante un proceso de fermentación de cereales o de caña de azúcar. # También el biogás, que se origina a partir de la reutilización de desechos orgánicos y sustituye al GNC. # Se estima que la industria de los biocombustibles generará hasta 70 mil puestos de trabajo en 15 años. Fuente: prensa UTN Villa María
 

02 08 – Universia /Prensa UTN Villa María
 

www.universia.com.ar/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=18834

La soja ya hace volar aviones

La Fuerza Aérea Argentina está testeando un biodiésel como combustible alternativo de turbinas aeronáuticas. Un avión Hércules puede hacer volar muchos porotos de soja… y viceversa. Un índice de lo caliente que está el tema del biodiésel es que hasta la Fuerza Aérea Argentina, históricamente renuente a operar cosechadoras, está testeando un biodiésel obte nido de soja como combustible alternativo de turbinas aeronáuticas. ¿Explicación de tan raro fenómeno agroaeronáutico? Está calando hondo la señal de que en 2008 la Argentina se vuelve importadora neta de petróleo, y de que en 2014 se acaba la última gota de las reservas nacionales. El "Biojet" o biodiésel aeronáutico fue presentado por la Fuerza Aérea en un acto en la Primera Brigada Aérea de El Palomar, en el que se anunció la firma de un convenio de cooperación para este desarrollo con la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SECyT). El proyecto abarcará a varios laboratorios académicos de las Universidades Nacionales de Formosa (UNF), Córdoba (UNC), la Tecnológica Nacional (UTN) y el Instituto Universitario Aeronáutico. La dirección tecnológica del "proyecto Biojet" recae en una "rara avis" aeronáutica: el Comodoro Eduardo Sellés, de 44 años, quien además de ser piloto de elite (vuela cazabombarderos A4, cazas Mirage y aviones de ataque a tierra Pucará), también es licenciado en Ciencias Físicas de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. "Un biodiésel que mueva turbinas aeronáuticas tiene algunos requisitos bastante exigentes —aclara Sellés—. Por una parte, tiene que estar químicamente muy libre del principal residuo de producción, que es el glicerol. Tampoco debe tener otras moléculas asociadas, como lacas y gomas. Pero además tiene que tener una densidad y una viscosidad similares a las del combustible fósil actual de casi todas las turbinas aeronáuticas, que es el JP1… Y esto no es tan fácil. Además, las emisiones tóxicas de su combustión deben ser muy leves, y menores que las del JP1. Y por último, hay que garantizar que por encima de los 7.500 metros de altura, el Biojet no se congele". La idea de hacer volar aviones con porotos no es enteramente criolla. En 1999, la Universidad de Baylor, en Estados Unidos, estuvo testeando un biodiésel aeronáutico "made at home" en las turbinas Pratt & Withney PT—6 de un bimotor Beechcraft King Air. Aparentemente los resultados fueron buenos; pero Sellés dice que desde entonces reinó "silencio de radio" al respecto. La universidad de marras no volvió a publicar más nada al respecto. Y ningún otro instituto de investigación lo hizo. "Quizás en 1999 —interpreta el doctor Roberto Marqués, de la Fundación Innova—T— con el precio del petróleo un poco por encima de los 30 dólares el barril, el tema era un poco académico y no suscitó interés económico. Pero hoy el precio del barril se sextuplicó, y va por más". Innova—T, una agencia de extensión tecnológica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), se ha especializado en los últimos años en proyectos de biocombustibles líquidos y gaseosos, y especialmente en lo que preocupa a Sellés: sus especificaciones de calidad. Marqués cree que el precio del petróleo seguirá subiendo, empujado no tanto por las guerras en las zonas de mayor producción, sino porque el mercado mundial de energía va cobrando conciencia de que se acerca al pico de producción petrolera, y de que cuando éste pase, la extracción va a ser cada vez menor, como viene sucediendo en Argentina desde 1998. "El caso argentino es muy especial —dice Marqués—. Pero las reservas del resto del mundo empiezan a insinuar declinación, y probablemente expiren después de 2040. Si para entonces no hay una producción estable, confiable y de buena calidad de combustibles vegetales capaces de tomar la posta, podríamos estar ante uno de los cuellos de botella más complejos de la historia humana. Esta decisión de la Fuerza Aérea y de la SECyT es visionaria, y marca el rumbo a seguir". El comodoro Sellés tiene una agenda compleja por delante. En estos momentos, las primeras partidas de "Biojet" producidas a escala de laboratorio se están testeando en una pequeña turbina terrestre, una suerte de "burro de arranque" externo cuyo fin es poner en marcha las turbinas aeronáuticas, mucho mayores, de un Hércules. El biocombustible, obtenido por trans—esterificación de aceite de soja, se mezcla en proporción 20% con el "geocombustible" habitual de la aviación, el JP1. En el acto del día 8 de agosto en la base de Palomar, se pudo ver a la mencionada turbinita de arranque funcionando con entusiasmo, y cumplir su misión sin problemas. Al parecer, al menos este sistema no nota la diferencia. "El próximo paso —dice Sellés— va a ser el testeo de esta mezcla 20/80 en una máquina verdaderamente aeronáutica, la turbina francesa que usa el avión de transporte biturbohélice argentino Guaraní. Cuando hayamos terminado esta segunda etapa, pasaremos a la de testeo en vuelo: tomaremos un Guaraní y lo haremos volar con tanques de combustible separado, de modo que un motor queme JP1 convencional puro, y el otro la mezcla "Biojet". Así podremos ir comparando performances, y diseñando especificaciones. Y quiero ser claro en esto: con esta investigación pionera no estamos únicamente tratando de darle continuidad operativa a la Fuerza Aérea Argentina, sino a la aviación toda, incluída la comercial". Cuando en 2008 la Argentina se vuelva importadora neta de crudo, le será muy difícil mantener el precio subsidiado de los combustibles líquidos. Para esa época, Marqués cree que habrá ya varios productores nacionales en capacidad de producir biodiésel a 3 dólares por litro, precio competitivo con el precio internacional del gasoil de origen fósil. Pero con Europa ya acicateada por una demanda insatisfecha de biocombustibles, y el campo argentino que tendrá que volverse su propia estación de servicio o pararse, y hasta la aviación pensando en cultivos…¿Cómo abastecer la demanda futura? ¿Habrá que desarrollar "super-sojas" recombinantes, con hasta un 50% de aceites? El futuro parece impenetrable. Lo que queda claro es que si la soja hace volar aviones, también volará su precio.

Un magnate brasileño de gas para cocina planea proyecto de etanol

25/08/2006 - 18:21
IBLNEWS, AGENCIAS

 
 

El empresario brasileño de gas para cocina, Ueze Zahran, está planeando construir una destilería de etanol de 150 millones de reales (70 millones de dólares), en el estado de Mato Grosso do Sul, reportó el viernes el diario Valor Económico.

"Deseo invertir en caña de azúcar, debido a que será una importante fuente de energía en el futuro y quiero diversificar mi negocio," precisó Zahran al diario.

El empresario, propietario de la firma Copagaz, que representa el 8 por ciento del mercado de gas para cocina de Brasil, no estuvo disponible para hacer comentarios.

La destilería, que produciría anualmente unos 200 millones de litros de combustible etanol, elaborado de caña de azúcar, sería construida cerca de Campo Grande, donde Zahran es propietario de 1.200 hectáreas de campos para la crianza de caballos.

Los suministros de caña de azúcar serían comprados a los agricultores locales.

Se espera que el desarrollo del proyecto, que sería financiado por una entidad bancaria en un 70 por ciento, culmine a fines de este año.
 


 

 

Por un combustible renovable

Docentes y estudiantes de Ingeniería de la UBA desarrollaron una planta para elaborar un combustible menos contaminante. El objetivo es transferir tecnología a pequeñas y medianas empresas. Es pequeña en comparación con una planta modelo industrial. Sin embargo, el tamaño, en este caso, es lo de menos. Alumnos y docentes de la Facultad de Ingeniería de la UBA crearon una planta piloto, totalmente automatizada, para fabricar biodiésel, un combustible renovable a base de productos naturales, menos contaminante que la nafta y el gasoil. Los objetivos del proyecto son mejorar el proceso de producción del combustible y fomentar su utilización en una sociedad cada vez más preocupada por el medio ambiente. El programa, a cargo del Grupo de Energías Renovables (GER) del Departamento de Mecánica de la facultad, surgió en 2003 como un proyecto de investigación y docencia. Después de tres años de trabajo, la planta está lista para mezclar las primeras sustancias. El biodiésel se utiliza desde hace años en las estaciones de servicio de Alemania y Francia, entre otros países europeos. En Argentina ya se aprobó la ley que dispone cortar el gasoil con un 5 por ciento de biodiésel. Será obligatorio dentro de tres años. La planta nació “para contribuir y promover la utilización de combustibles alternativos, desarrollar y transferir tecnología, difundir los resultados obtenidos y capacitar a futuros profesionales en el tema de combustibles ‘amigables’ con el medio ambiente”, explica a Página/12 Daniela Romano, ingeniera química y directora del proyecto biodiésel de la facultad. Con la ayuda de alumnos de la carrera de Ingeniería Mecánica, Química y Electrónica, diseñar el proceso de obtención en la planta piloto, a partir de la experiencia adquirida en el laboratorio. Es que primero se probó con un modelo de planta muy pequeño, construido con recipientes de vidrio, para ver cómo debería ser el funcionamiento ideal en el intento por producir el combustible. “Hicimos el diseño mecánico de cada uno de los recipientes que constituyen la planta –cuenta–; realizamos algunas pruebas y se construyeron les estructuras.” “Yo me encargaba de la parte química y ellos (los alumnos), de la mecánica, así nos complementábamos. Ellos se recibieron porque estaban haciendo la tesis y, de paso, colaboraban en el proyecto. Ahí fue cuando me dije: si estamos en una Facultad de Ingeniería, ¿por qué seguir trabajando en escala de laboratorio con recipientes y material de vidrio?”, recuerda la docente. En esta planta, ubicada en el quinto piso la facultad, se pueden fabricar hasta 75 litros de biodiésel. La construcción llevó su tiempo. La razón de la demora fue que no había, ni hay, subsidios suficientes como para encarar una construcción pequeña, pero cara para los bolsillos de alumnos y docentes argentinos. “Como el subsidio que nos otorgó la facultad es de 6 mil pesos mensuales –apunta–, desde 2004 hasta 2007, no alcanzaba, la única forma de hacerlo era pedir ayuda a empresas nacionales e internacionales para que nos donaran el equipamiento que necesitábamos. Y así fue. Además hay que destacar que nos ayudaron sin pedir nada a cambio.” Con Romano a la cabeza, el GER se creó en 2002 para trabajar “combustibles amigables con el medio ambiente”. La planta se empezó a construir a fines de 2004. El proyecto de fabricación de biodiésel comenzó en 2003 y terminó en marzo de este año, cuando la planta quedó casi completa. Aunque en principio participaron dos alumnos, en total hay unos diez, de las carreras de Ingeniería mecánica, Ingeniería electrónica, e Ingeniería química, quienes aportaron y aportan conocimientos, cada uno desde lo suyo. “Hay una ley aprobada que hace notar que hay una especie de euforia con este tema. Acá, en el laboratorio de la facultad, se nota, porque desde hace un año y medio nos llaman de pymes, grandes empresas, personas particulares, productores agropecuarios, para interiorizarse en el tema.” Para obtener biodiésel se mezclan aceites vegetales o grasas animales y un alcohol, que puede ser etanol o metanol. Esas son las dos materias primas. “El biodiésel es una sustancia que se obtiene químicamente y la función principal que tiene es la de utilizarse en motores diésel, comocombustible alternativo, sin necesidad de modificar el motor del auto. Se puede mezclar con el gasoil o utilizar sólo biodiésel. La característica principal es que es renovable (ya que se produce a partir de un cultivo, por ejemplo), a diferencia del petróleo que no lo es”, detalla Romano. En un futuro cercano, el grupo de trabajo planea desarrollar técnicas de control durante el proceso de producción, para asesorar a pequeñas y medianas empresas sobre la obtención de combustibles seguros y eficientes.
 

 

“Biocultivos” para biocombustibles

Respondiendo a una clara demanda de alternativas en el tema de combustibles, un comité asesor del Departamento de Agricultura de Estados Unidos declaró que podría usarse a la biotecnología para hacer que los cultivos sean más aprovechables para hacer biocombustibles. La industria creciente de bioetanol en Estados Unidos hoy tiene la capacidad de destilar 4,8 mil millones de galones de este combustible por año, producido principalmente a partir de maíz. La ley federal establece que para 2012 deberán usarse unos 7,5 mil millones de galones (28,4 mil millones de litros) de combustibles renovables por año. "Se podrían desarrollar cultivos con nuevas características relacionadas con la producción de energía. Esto podría ayudar a lograr la meta propuesta”, explicó el comité en su informe “La Biotecnología y la Agricultura del Siglo XXI”. El informe señala que la ingeniería genética podría emplearse para aumentar la producción de energía de cultivos comestibles, como la soja y la canola, pero también de cultivos no comestibles, como ciertos pastos y árboles.
 

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PEI, Irapuato, 2004, 2005, 2006